Este blog antes se llamaba "Another One" y mi nick era Ene. Tras meditarlo bastante, decidí dejarlo atrás y hacerle un completo lavado de cara.
¡Espero que os guste!

nex.s

miércoles, 10 de abril de 2013

Never say goodbye.


"Bajé las escaleras corriendo, casi tropezando. Llegaría tarde. Y no me gusta. Abrí la puerta y por poco me llevo por delante la vecina del segundo. Con prisas, paré el primer taxi que encontré y me subí a él. Le di la dirección de mi destino y se puso en marcha.

A esa hora, el tráfico era horrible. Había salido a las cuatro menos cuarto de casa y a las cuatro había quedado con Alec en la misma cafetería donde nos encontramos un mes antes. Tal y como me esperaba, tardó una media hora en llegar, y eso que no estaba muy lejos. Pagué al conductor y bajé, fui lo más rápido que pude hacia la cafetería, pero tropecé con el bordillo de la acera. “No me pueden pasar más cosas”, pensé.
Justo cuando me iba a levantar, vi que alguien me tendía una mano. Levanté la cabeza, aún en el suelo y lo vi, sonriente, aguantándose la risa. Estaba increíblemente guapo. Llevaba una camiseta negra, que se ceñía al cuerpo, remarcando su figura, unos pantalones tejanos sencillos, y una chupa de cuero colgando del brazo.
Le cogí la mano, y cuando estuve a su altura, me perdí en sus ojos azules. Desde el primer día que los vi, no me los pude quitar de la cabeza. Le sonreí.
- ¿Tú no puedes ser más torpe, no?  - solté una carcajada, a la que él se unió. – Vamos adentro, venga.
Le seguí hasta la punta de la calle, pocos metros del lugar donde había caído. Me abrió la puerta y me dejó pasar, buscamos una mesa y nos sentamos uno delante del otro. Pedí lo que siempre pedía, un café con leche, pero él cambió, pidió una cola, y me extrañó.
- Bueno, ¿algún otro accidente a parte de lo sucedido?                     
- Estás muy gracioso hoy Alec… ¿te pasa algo? – dije, riendo.
- No, nada, probablemente sea por culpa tuya… Me altera estar a tu lado. – me guiñó un ojo, y creí que me desmayaría allí mismo. – Pero bueno, ¿alguna novedad desde el martes pasado?
- Ninguna. ¿Y tú? ¿Qué era eso tan importante que tenías que contarme?
Vi como le cambiaba la expresión en su rostro, como se ponía serio y tenso. Empecé a preocuparme. Sus ojos daban a saber que no eran buenas noticias, habían perdido el brillo que tenían cuando sonreía, cuando estaba feliz. Cogió aire con fuerza, y colocó su mano sobre la mía, acariciándola. El corazón me empezó a latir cada vez más fuerte. Fuera lo que fuera lo que me iba a decir, no era bueno.
- ¿Alec? ¿Estás bien?
- Yo… Clara… He intentado evitar este momento, pero creo que tiene que ser necesario. Odio las despedidas.
El mundo se paró. Había pronunciado la palabra despedida. Se iba. Las lágrimas amenazaban en resbalar por mi mejilla. No dije nada, esperé a que él finalizara.
- Clara… Me voy. Me voy a París. A mis padres les ha salido una oferta que no pueden rechazar. Y tengo que ir con ellos.
- Pero… pero tú eres mayor de edad ya. ¿No puedes quedarte?
- No, es imposible. – al oír eso, me di por vencida y dejé salir las lágrimas. – Ha sido muy difícil decir adiós a las personas que quiero. Especialmente tú. – Con la otra mano, me levantó la cara y me secó las lágrimas. – Clara, hace poco más de un mes que te conozco, pero sé que eres muy especial. Por ti haría locuras. He intentado todo lo posible para quedarme aquí, contigo. Pero todo ha sido en vano. Ahora mismo no sabes lo mucho que significas para mí.
Mi respiración se había vuelto irregular, le miré a los ojos. Eso aún había hecho más dura la noticia. Esas palabras… Era lo que realmente quería que pronunciara, pero no en una situación como esta. Me lo imaginé de otra manera. Todo más bonito, como un cuento. Pero no, los cuentos no existen. Los sueños, están hechos para soñarlos. En ese momento, no podía pensar en nada más que eso.  
Me llevó a fuera del local, y una vez en la calle, le abracé. No quería dejarlo ir, si hacía falta, me iría con él a París. Quería tenerlo, quería ser feliz con él. Hundí mi cabeza en su pecho y lloré.
- Lo… Lo siento. Te he dejado la camiseta toda mojada. – dije, como pude.
 - No pasa nada pequeña. 
Sus ojos, otra vez. Me llamaban, me decían que le dijera todo lo que sentía. Todo lo que pensaba de él, todo lo que le quería. Pero ninguna palabra surgió de mis labios. Solo podía observarle. No podía dejarlo ir. Y entonces sucedió, le besé. Mis manos subieron hasta su nuca, y él apoyó las suyas en mi cintura. Al principio, fue dulce y suave, ambos deseábamos ese beso. Acabó de acortar la pequeña distancia que separaba nuestros cuerpos, y poco a poco, ese beso se fue volviendo más apasionado. Quería detener el tiempo en ese preciso instante. Solo él y yo, nadie más. Sin impedimentos, ni distancias.
- No hagas esto más difícil de lo que es. Por favor, Clara. – dijo, al separarnos.
- No puedo. Alec, no puedo dejar que te vayas así. Has sido la primera persona por la que he sentido algo de verdad, y ahora te me vas. No, no voy a dejar que esto pase. Si hace falta, me iré contigo.
- Clara… No lo entiendes. – suspiró. - Debo irme. Vamos, te llevo a casa. 
El trayecto hasta mi casa fue silencioso, sin apenas decir nada. Él estudiaría en París, iría a la universidad, quería estudiar artes gráficas. No iba a vivir en el centro, si no que estaría más bien apartado, según me dijo, por la zona de Porte d’Italie. 
Llegamos a mi casa y ambos bajamos del coche. Se paró justo enfrente de mí y volvió a besarme. Esta vez, fue más corto. Apoyé mi frente contra la suya, y volví a llorar.
- No llores, por favor. – Hizo una pausa y puso sus manos en mis mejillas, mirándome fijamente. – Te quiero.
- Te quiero, Alec. – susurré, justo antes de abrazarle.
- Tengo que irme ya…  Clara, nunca me olvides. Promételo. – asentí. Me dio un beso en la frente. - Adiós pequeña.
- Esto no es un adiós, es un hasta pronto Alec. Nos volveremos a ver, lo sé.
Dibujó una sonrisa llena de tristeza en su rostro, subió a su coche, y se marchó. “Te prometo que iré a buscarte. Te lo prometo. No te voy a dejar ir tan fácilmente. Lucharé por lo que es mío. Te quiero, Alec.” Susurré, mientras observaba como se perdía en el tráfico de la tarde, justamente igual que un mes antes. Pensaba ir a París, fuera como fuera."



¡Hola! 
Primero de todo, pediros perdón por el dramón que os acabo de montar aquí, pero lo necesitaba. Como veis, es la tercera parte de "Little light in your eyes", ahora no os puedo dejar así, así que voy a continuar con la historia de momento... Me alegro de que os guste, por lo que me habéis dicho. Así que gracias por leer y espero que os siga gustando. 
                                        





Ene.


PD: Laura, este te lo dedico. 

viernes, 5 de abril de 2013

'Put your Pom Poms down for me'.


Seis años atrás, en 2007, descubrí un grupo de música que me cambiaron la vida. Gracias a ellos, descubrí un nuevo estilo de música que me llevó a conocer a otros cantantes y grupos que han dejado huella en mí. 
Hablo de tres hermanos de Nueva Jersey, Nicholas, Joseph y Kevin, más conocidos como Jonas Brothers.  
Pero después del lanzamiento de este último disco, en 2009, anunciaron su separación. Kevin se casaba y Joe y Nick querían seguir en solitario. 
Lo asumí, al fin y al cabo, todo lo bueno tiene un final, así que me dediqué a seguir sus carreras en solitario, con la esperanza de que algún día volverían a pisar los escenarios como Jonas Brothers.
Pero el año pasado, rebuscando por twitter, descubrí una noticia que me alegró el día: Volvían. Después de tres años, volvían. Volverían a tocar, a hacernos disfrutar con su música, a emocionarnos. Era la mejor noticia que me habían dado en mucho tiempo. 
El 10 de octubre empezó todo con su concierto de vuelta, en el Radio City Music Hall de Nueva York. 
A principios de 2013 se anunció la fecha más esperada por todos los jonatics, el día de lanzamiento de su nuevo single, Pom Poms.
La espera fue larga, pero mereció la pena. A partir del 3 de abril, se puede comprar su single en todo el mundo. 
Y están de vuelta. Vuelven, esta vez con un sonido diferente, que les quita la etiqueta de niños Disney. 
Estamos muy orgullosos de ellos, y hablo por todos los jonatics, que estoy segura de que estarán de acuerdo conmigo.
Gracias por todo, Jonas. 



Por último... sé que han sido y son un grupo muy criticado, pero tienen sus fans y yo soy una de ellas, así que pido respeto, por favor.

Ene.