'Bill tenía muy claro cual era su mayor sueño. Desde que tenía uso de razón, había amado la música. Recordaba cuando con cinco años, su tío le regaló su primera guitarra. Le gustó tanto, que, pasados los años, sus padres decidieron apuntarlo a clases y resultó ser el mejor de su curso. Ya más mayor, recordaba aislarse en su habitación la mayoría de los días, con los cascos puestos y el volumen al máximo, repitiendo, compás por compás, las letras de esas canciones que se sabía perfectamente. También recordaba todos los insultos que había recibido por cerrarse en su mundo donde solo existía la música y él. Sin hipócritas que lo privaban de hacer lo que él quería, sin nadie que lo pusiera bajo una etiqueta y le obligara a ser algo que no era.
Pero ahí estaba. Recordando todos los momentos pasados hasta el presente. Estaba a punto de vivir una sensación que nunca más volvería a sentir igual y quería recordar todo lo que le había llevado allí, fuera bueno o malo. A pesar de todas las bromas, burlas y risas, él había seguido adelante junto a su guitarra. Durante el instituto, empezó a cantar en varios locales de la pequeña ciudad en la que vivía, conoció a varia gente y acabó montando la banda que tenía actualmente. Casi por fruto de la casualidad, un caza talentos los vio actuar y los contrató para su discográfica, firmando también una gira por todo el país. Una gira, que estaban a punto de empezar. Cinco minutos les separaban de cumplir su sueño. En cinco minutos, estarían encima de un escenario, delante de tres mil personas, tocando su música, su propia música, creada por ellos.
Bill aún no creía todo lo que le había pasado en ese corto plazo de tiempo. Todo parecía tan surrealista... De pronto, su manager se acercó a ellos y les dijo unas últimas palabras. '
Salid ahí y comeros el mundo. La gente os está esperando, darles lo que quieren. Sabéis hacerlo. Chicos, confío en vosotros. Esto es solo el principio de algo que va a ser muy grande'. Abrazó a sus compañeros, y casi sin darse cuenta, estaba subiendo las escaleras que lo llevarían directo a lo que siempre había soñado, compartir su música con el mundo.
Último escalón. Inspiró fuerte y oyó gritos por todas partes. Con su guitarra entre sus manos, empezó los compases de la canción que había creado, pensando que quizás, alguien en el mundo, estaría escuchándola aislado en su habitación, con los cascos puestos y el volumen al máximo.'
No es mi mejor relato, pero estoy cansada y quería subir algo.
Por último, pero no menos importante, quiero mencionar a dos chicas que me han nominado a dos premios, aquí os dejo sus blogs, entrar y echarles un vistazo porque valen la pena. ¡Gracias
Laura Moreno y
NinajE!
Buenas noches.
Ene.